s,sos, suestán EsténpaDEL a Potosí discurri"ióentre s,la p charla y el traqueteo del autobús. La carretera asciende, se retuerce y se encaja entre montañas de pizarra. La vegetación arbórea desaparece con el paso de los kilómetros, sólo a trechos algunos eucaliptos hacen acto de presencia, el matorral bajo se adueña del paisaje alomado y, a veces, abarrancado. El aire se enrarece, se empobrece en oxígeno. Los esfuerzos y la altura te pasan factura. Potosí se encuentra a 4067 metros sobre el nivel del mar, es la segunda ciudad más alta del mundo después de El Alto.
La imaginación puede servirnos para imaginar la vida de aquellos españoles que a partir de mediados del siglo XVI, carentes de medios en muchas ocasiones, supieron levantar esta ciudad y adaptarse a unas situaciones difíciles de trabajo.
Potosí duerme en la falda del Cerro Rico, es una ciudad en cuesta. Sus calles y casas, de estilo colonial merecerían mejor cuidado. Sus balconadas en madera, los enrejados, las amplias cornisas, el empleo de la teja árabe, los patios interiores, definen esta arquitectura tan familiar para nosotros.
En Potosí no hay edificios altos, sus calles estrechas y empinadas albergan multitud de iglesias. El barroco se repite en las fachadas de piedra yen los retablos dorados. Toda una exibición del santoral: S. Francisco con su mirador, S.Lorenzo, Sta. Teresa, S. Bernardo, S. Sebastián...pueblan sus calles.
La catedral y la alcaldía flanquean la plaza principal.
EL CERRO RICO DE LA PLATA
"Hay otros mundos, pero están en este, hay otras vidas..." Paul Eluard.
Ha transcurrido ya al menos una decdécada desde que la maxmáxima autoridad eclesiástica la no existencia del infierno como un espacio real. Hoy me permito desmentirlo. Hoy he visitado un infierno real, físico y del inframundo; hoy hemos estado en una mina del Cerro Rico de Potosí.
La extracción de la enorme reserva de plata albergada en sus entrañas constituyó una de las más importantes fuentes de ingreso para la corona española desde mediados del siglo XVI hasta la independencia de las colonias. Más tarde, proclamada ya la república boliviana se ha seguido explotando hasta nuestros días.
Aquí han trabajado y muerto a lo largo de casi cinco siglos millones de indígenas esclavizados por la conquista y ultúltimamente hombres supuestamente libres esclavizados por la miseria. Estos esclavos del siglo XX se internan por el dédalo de galerias que conforman cada mina para compleplegar una jornada de trabajo que, a veces, puede prolongarse hasta 16 horas. Van provistos de martillos taladradoras y equipamiento propio de los años cincuenta del pasado siglo y se instala cada uno en su reducido agujero para arrancarle a la roca lo poco de valor que va quedando en la agujereadas entrañas del que ha sido el mayor provedor de plata pura de la historia: poca y ya de bastante peor calidad, estaño,, cobre y zinc.
Como todo infierno, este tiene también sus demonios, pero a fuerza de convivir con ellos los mineros han sido capaces de ponerles de su parte y los han adoptado como sus protectores. Aunque en su vida privada profesen otra religión, dentro de la mina solo ejercen su poder la
Pachamama y el "tío", el diablo protector de esas galerías. Solo a ellos se rinde pleitesía, haciéndoles ofrendas para pedirles salud, esencia de accidentes, grandes y ricas vetas y abundantes beneficios. Les ofrecen hoja de coca, el aguardiente de 96 grados que ellos mismos consumen durante la jornada y tabaco.
De lo que no les protegen sus mitos es de la enfermedad (silicosis,que se los lleva con apenas 45 o 50 años) y de todas las secuelas derivadas de una actividad realizada en unas condiciones impropias de la época actual.
Y lo más lacerante de todo lo expuesto es que no podemos excusarnos culpando a Dios, a la Pachamama o a cualquier otro poder divino. Esta situación tiene responsables más cercanos. Hemos de mirar hacia un primer mundo que se olvida del tercero, hacia unos políticos locales que se olvidan de su pueblo, hacia una sociedad, en este caso la boliviana, que contempla impasible y como algo normal lo que es, sencillamente, inhumano.
últimamen
LA PLATA DEL CERRO RICO
"Hay otros mundos, pero están en este, hay otras vidas.... (Paul Eluard)
Ha transcurrido al menos una d

















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