Etapa 8. Corrientes
Una cabalgada de 800 kilómetros nos llevó desde S. Miguel de Tucumán hasta Corrientes. 14 horas de autobús. Un paisaje de campos verdes, donde alternan los pastos con la siembra nos acompañó la mayor parte del camino. La caña de azúcar no dejó de asomarse por nuestra ventanilla. Tampoco la lluvia que, primero tímida y luego descarada, no paró en todos el trayecto. Por momentos, el viento arreció, los resplandores tormentosos no cesaban y las cortinas de agua animadas por las rachas de aire golpearon con fuerza. Los efectos del viaje se vieron atenuados por la comodidad de nuestra montura. Los asientos declinables del coche cama nos hicieron dormitar por momentos. Así, llegamos a Resistencia. La intensa pluviosidad se tornó Carabobo y, a un tiro de piedra, nuestro objetivo, Corrientes. Cuando cruzamos el puente sobre el magestuosos río Paraná, las luces de la noche iluminaban sus orillas.
domingo, 31 de marzo de 2019
viernes, 29 de marzo de 2019
Etapa 7. Tucumán
Etapa 7. Tucumán
La carretera entre Salta y Tucumán discurre entre cerros elevados distantes. Una amplia llanura poblada de algarrobos y acacias forman un tapiz verde e impenetrable. A trechos, los campos cultivados se pierden en el horizonte. Maíz y caña de azúcar alternan con pastos donde sestean las vacas. La población de la zona se concentra en pequeñas localidades campesinas de arquitectura baja y descuidada. El territorio que atravesamos está en la antigua ruta entre Buenos Aires y Lima. Los tucumanos se organizan e organizan en una ciudad de planta reticular. La plaza 9 de julio es el centro neurálgico de donde parten las calles principales. La plaza está presidida por los edificios del poder civil, casa de gobierno, y religioso, catedral.
La carretera entre Salta y Tucumán discurre entre cerros elevados distantes. Una amplia llanura poblada de algarrobos y acacias forman un tapiz verde e impenetrable. A trechos, los campos cultivados se pierden en el horizonte. Maíz y caña de azúcar alternan con pastos donde sestean las vacas. La población de la zona se concentra en pequeñas localidades campesinas de arquitectura baja y descuidada. El territorio que atravesamos está en la antigua ruta entre Buenos Aires y Lima. Los tucumanos se organizan e organizan en una ciudad de planta reticular. La plaza 9 de julio es el centro neurálgico de donde parten las calles principales. La plaza está presidida por los edificios del poder civil, casa de gobierno, y religioso, catedral.
miércoles, 27 de marzo de 2019
Etapa 6. Salta
Etapa 6. Salta
VISITA A CAFAYATE
El martes día 26 realizamos una visita a CAFAYATE con el doble objetivo de conocer esa ciudad situada a190 kms al sur de Salta y, por mi parte, encontrarme a 10.000 kms de distancia con el padre J. Demetrio, obispo actual de Cafayate y originario de Los Cerralbos, mi pueblo.
El viaje dura casi cuatro horas porque el autobús circula muy lento en muchos tramos debido a lo accidentado de la carretera y a que además realiza innumerables paradas para dejar y coger viajeros.
La ciudad es una población de apenas 20.000 habitantes, ordenada con la tradicional configuración colonial de cuadrículas o cuadras, con edificios de poca altura, por lo que su superficie es bastante extensa.
Al llegar a la plaza principal nos dirigimos hacia la casa episcopal, aneja a la catedral. Se trata de una vivienda austera y yo diría que humilde dado el rango que ostenta su inquilino. Tras los saludos y comentarios de rigor, sin demasiados preámbulos, nos encaramamos en su ya castigada "pick up" e iniciamos con tan insigne guía una ruta turística y cultural por Cafayate y sus alrededores. La verdad es que su ubicación en uno de los llamados valles Calchaquíes resulta privilegiada, flanqueada por dos sierras que la protegen de los vientos y garantizan unas temperaturas siempre agradables.
La ciudad en sí no posee atractivos urbanísticos ni culturales de relevancia, pero pretende abrirse al turismo a partir de su intensa e incesante actividad vitivinícola. El valle ofrece un panorama bello a la vista y sugerente por la proliferación de enormes extensiones de viñedo que nutren de mosto las docenas de bodegas, algunas ya antiguas pero en su mayoría más recientes, que lo han convertido en una de las zonas importantes de producción de vinos en Argentina, tanto por volumen como por calidad. De esto último podemos dar fe.
Antes del almuerzo, generosamente ofrecido por una familia de veteranos bodegueros con padres españoles, habíamos visitado el yacimiento arqueológico de la ciudad sagrada de Quilmes, cuyo pueblo fue el último de esta zona en ser sometido por los conquistadores ya avanzado el siglo XVII.
Para mí, a pesar de lo oneroso del viaje de ida y vuelta, fue una jornada muy agradable y provechosa, tanto en el plano "turístico" como en el sentimental.
Con la visita al salar de Uyuni damos por finalizada nuestra estancia en Bolivia. Esa misma tarde tomamos un autobús nocturno hacia Villazón con el fin de dirigirnos a la mañana siguiente a la frontera argentina de La Quiaca. Lo que contemplábamos como una operación de mero trámite se convirtió en un ejercicio de paciencia primero y de indignación después. Al parecer no funcionaba el sistema informático y no había forma de arreglarlo. Eso significaba la realización a mano del proceso de salida de Bolivia y entrada en Argentina. Después de más de tres horas conseguimos nuestro objetivo y pudimos "embarcar" en un autobús hacia Salta.
La verdad es que, dentro de la penosa situación vivida en la frontera, tuvimos la suerte de conocer a Margarita, maestra jubilada argentina que nos ofreció por esa noche alojamiento en un par de habitaciones vacías en el domicilio salteño. Nos resolvió una papeleta complicada.
VISITA A CAFAYATE
El martes día 26 realizamos una visita a CAFAYATE con el doble objetivo de conocer esa ciudad situada a190 kms al sur de Salta y, por mi parte, encontrarme a 10.000 kms de distancia con el padre J. Demetrio, obispo actual de Cafayate y originario de Los Cerralbos, mi pueblo.
El viaje dura casi cuatro horas porque el autobús circula muy lento en muchos tramos debido a lo accidentado de la carretera y a que además realiza innumerables paradas para dejar y coger viajeros.
La ciudad es una población de apenas 20.000 habitantes, ordenada con la tradicional configuración colonial de cuadrículas o cuadras, con edificios de poca altura, por lo que su superficie es bastante extensa.
Al llegar a la plaza principal nos dirigimos hacia la casa episcopal, aneja a la catedral. Se trata de una vivienda austera y yo diría que humilde dado el rango que ostenta su inquilino. Tras los saludos y comentarios de rigor, sin demasiados preámbulos, nos encaramamos en su ya castigada "pick up" e iniciamos con tan insigne guía una ruta turística y cultural por Cafayate y sus alrededores. La verdad es que su ubicación en uno de los llamados valles Calchaquíes resulta privilegiada, flanqueada por dos sierras que la protegen de los vientos y garantizan unas temperaturas siempre agradables.
La ciudad en sí no posee atractivos urbanísticos ni culturales de relevancia, pero pretende abrirse al turismo a partir de su intensa e incesante actividad vitivinícola. El valle ofrece un panorama bello a la vista y sugerente por la proliferación de enormes extensiones de viñedo que nutren de mosto las docenas de bodegas, algunas ya antiguas pero en su mayoría más recientes, que lo han convertido en una de las zonas importantes de producción de vinos en Argentina, tanto por volumen como por calidad. De esto último podemos dar fe.
Antes del almuerzo, generosamente ofrecido por una familia de veteranos bodegueros con padres españoles, habíamos visitado el yacimiento arqueológico de la ciudad sagrada de Quilmes, cuyo pueblo fue el último de esta zona en ser sometido por los conquistadores ya avanzado el siglo XVII.
Para mí, a pesar de lo oneroso del viaje de ida y vuelta, fue una jornada muy agradable y provechosa, tanto en el plano "turístico" como en el sentimental.
viernes, 22 de marzo de 2019
Etapa 5. Uyuni
Etapa 5. Uyuni
La carretera de Potosí a Uyuni discurre por un relieve montañoso. Acompañan al autobús crestones y pliegues imposibles. La vegetación baja y escasa transmite una sensación de vacío, de aridez. Los escasos cursos de agua que discurren por este territorio son aprovechados para la irrigación de pequeñas parcelas. Las llamas y otros camélidos acompañan al ganado vacuno. El resto del territorio es un desierto poblacional y de vida animal. Conforme avanzamos, la montaña va dejando paso a terrenos más horizontales y, al final, cuatro horas después, aparece la llanura, el altiplano, el salar.
Uyuni es una pequeña localidad de apenas 30.000 habítantes que vive principalmente del turismo. Su principal reclamo son los tours por el salar, una aventura en 4x4 por uno de los más importantes mares de sal. Está considerado como una de las principales reservas de litio del mundo. Ocupa más de 10.000km cuadrados y está situado a 3650 metros sobre el nivel del mar. Un desierto de sal en el que es imprescindible, antes de internarte en él, disponer de un guía experimentado.
La carretera de Potosí a Uyuni discurre por un relieve montañoso. Acompañan al autobús crestones y pliegues imposibles. La vegetación baja y escasa transmite una sensación de vacío, de aridez. Los escasos cursos de agua que discurren por este territorio son aprovechados para la irrigación de pequeñas parcelas. Las llamas y otros camélidos acompañan al ganado vacuno. El resto del territorio es un desierto poblacional y de vida animal. Conforme avanzamos, la montaña va dejando paso a terrenos más horizontales y, al final, cuatro horas después, aparece la llanura, el altiplano, el salar.
Uyuni es una pequeña localidad de apenas 30.000 habítantes que vive principalmente del turismo. Su principal reclamo son los tours por el salar, una aventura en 4x4 por uno de los más importantes mares de sal. Está considerado como una de las principales reservas de litio del mundo. Ocupa más de 10.000km cuadrados y está situado a 3650 metros sobre el nivel del mar. Un desierto de sal en el que es imprescindible, antes de internarte en él, disponer de un guía experimentado.
miércoles, 20 de marzo de 2019
Etapa 4. Potosí
Etapa 4. Potosí
s,sos, suestán EsténpaDEL a Potosí discurri"ióentre s,la p charla y el traqueteo del autobús. La carretera asciende, se retuerce y se encaja entre montañas de pizarra. La vegetación arbórea desaparece con el paso de los kilómetros, sólo a trechos algunos eucaliptos hacen acto de presencia, el matorral bajo se adueña del paisaje alomado y, a veces, abarrancado. El aire se enrarece, se empobrece en oxígeno. Los esfuerzos y la altura te pasan factura. Potosí se encuentra a 4067 metros sobre el nivel del mar, es la segunda ciudad más alta del mundo después de El Alto.
La imaginación puede servirnos para imaginar la vida de aquellos españoles que a partir de mediados del siglo XVI, carentes de medios en muchas ocasiones, supieron levantar esta ciudad y adaptarse a unas situaciones difíciles de trabajo.
Potosí duerme en la falda del Cerro Rico, es una ciudad en cuesta. Sus calles y casas, de estilo colonial merecerían mejor cuidado. Sus balconadas en madera, los enrejados, las amplias cornisas, el empleo de la teja árabe, los patios interiores, definen esta arquitectura tan familiar para nosotros.
En Potosí no hay edificios altos, sus calles estrechas y empinadas albergan multitud de iglesias. El barroco se repite en las fachadas de piedra yen los retablos dorados. Toda una exibición del santoral: S. Francisco con su mirador, S.Lorenzo, Sta. Teresa, S. Bernardo, S. Sebastián...pueblan sus calles.
La catedral y la alcaldía flanquean la plaza principal.
LA PLATA DEL CERRO RICO
"Hay otros mundos, pero están en este, hay otras vidas.... (Paul Eluard)
Ha transcurrido al menos una d
s,sos, suestán EsténpaDEL a Potosí discurri"ióentre s,la p charla y el traqueteo del autobús. La carretera asciende, se retuerce y se encaja entre montañas de pizarra. La vegetación arbórea desaparece con el paso de los kilómetros, sólo a trechos algunos eucaliptos hacen acto de presencia, el matorral bajo se adueña del paisaje alomado y, a veces, abarrancado. El aire se enrarece, se empobrece en oxígeno. Los esfuerzos y la altura te pasan factura. Potosí se encuentra a 4067 metros sobre el nivel del mar, es la segunda ciudad más alta del mundo después de El Alto.
La imaginación puede servirnos para imaginar la vida de aquellos españoles que a partir de mediados del siglo XVI, carentes de medios en muchas ocasiones, supieron levantar esta ciudad y adaptarse a unas situaciones difíciles de trabajo.
Potosí duerme en la falda del Cerro Rico, es una ciudad en cuesta. Sus calles y casas, de estilo colonial merecerían mejor cuidado. Sus balconadas en madera, los enrejados, las amplias cornisas, el empleo de la teja árabe, los patios interiores, definen esta arquitectura tan familiar para nosotros.
En Potosí no hay edificios altos, sus calles estrechas y empinadas albergan multitud de iglesias. El barroco se repite en las fachadas de piedra yen los retablos dorados. Toda una exibición del santoral: S. Francisco con su mirador, S.Lorenzo, Sta. Teresa, S. Bernardo, S. Sebastián...pueblan sus calles.
La catedral y la alcaldía flanquean la plaza principal.
EL CERRO RICO DE LA PLATA
"Hay otros mundos, pero están en este, hay otras vidas..." Paul Eluard.
Ha transcurrido ya al menos una decdécada desde que la maxmáxima autoridad eclesiástica la no existencia del infierno como un espacio real. Hoy me permito desmentirlo. Hoy he visitado un infierno real, físico y del inframundo; hoy hemos estado en una mina del Cerro Rico de Potosí.
La extracción de la enorme reserva de plata albergada en sus entrañas constituyó una de las más importantes fuentes de ingreso para la corona española desde mediados del siglo XVI hasta la independencia de las colonias. Más tarde, proclamada ya la república boliviana se ha seguido explotando hasta nuestros días.
Aquí han trabajado y muerto a lo largo de casi cinco siglos millones de indígenas esclavizados por la conquista y ultúltimamente hombres supuestamente libres esclavizados por la miseria. Estos esclavos del siglo XX se internan por el dédalo de galerias que conforman cada mina para compleplegar una jornada de trabajo que, a veces, puede prolongarse hasta 16 horas. Van provistos de martillos taladradoras y equipamiento propio de los años cincuenta del pasado siglo y se instala cada uno en su reducido agujero para arrancarle a la roca lo poco de valor que va quedando en la agujereadas entrañas del que ha sido el mayor provedor de plata pura de la historia: poca y ya de bastante peor calidad, estaño,, cobre y zinc.
Como todo infierno, este tiene también sus demonios, pero a fuerza de convivir con ellos los mineros han sido capaces de ponerles de su parte y los han adoptado como sus protectores. Aunque en su vida privada profesen otra religión, dentro de la mina solo ejercen su poder la
Pachamama y el "tío", el diablo protector de esas galerías. Solo a ellos se rinde pleitesía, haciéndoles ofrendas para pedirles salud, esencia de accidentes, grandes y ricas vetas y abundantes beneficios. Les ofrecen hoja de coca, el aguardiente de 96 grados que ellos mismos consumen durante la jornada y tabaco.
De lo que no les protegen sus mitos es de la enfermedad (silicosis,que se los lleva con apenas 45 o 50 años) y de todas las secuelas derivadas de una actividad realizada en unas condiciones impropias de la época actual.
Y lo más lacerante de todo lo expuesto es que no podemos excusarnos culpando a Dios, a la Pachamama o a cualquier otro poder divino. Esta situación tiene responsables más cercanos. Hemos de mirar hacia un primer mundo que se olvida del tercero, hacia unos políticos locales que se olvidan de su pueblo, hacia una sociedad, en este caso la boliviana, que contempla impasible y como algo normal lo que es, sencillamente, inhumano.
últimamen
LA PLATA DEL CERRO RICO
"Hay otros mundos, pero están en este, hay otras vidas.... (Paul Eluard)
Ha transcurrido al menos una d
domingo, 17 de marzo de 2019
Etapa 3. Sucre
Etapa 3. Sucre
Salimos de Cochabamba rumbo a Sucre a las 21,30. Noche en un autobús cómodo, aquí lo llaman leíto, pero con la mécánica en la UVI. Paradas interminables para solucionar problemas se sucedieron hasta el amanecer. Sucre, tras 11 horas de traqueteo, nos recibió indiferente. La primera impresión que recibimos de su terminal de autobuses nos hizo creer que nos habíamos equivocado. Nos costó creer que estábamos en la capital del país.
Salimos de Cochabamba rumbo a Sucre a las 21,30. Noche en un autobús cómodo, aquí lo llaman leíto, pero con la mécánica en la UVI. Paradas interminables para solucionar problemas se sucedieron hasta el amanecer. Sucre, tras 11 horas de traqueteo, nos recibió indiferente. La primera impresión que recibimos de su terminal de autobuses nos hizo creer que nos habíamos equivocado. Nos costó creer que estábamos en la capital del país.
Estatua del general Sucre
sábado, 16 de marzo de 2019
Etapa2. Oruro - Cochabamba
Etapa 2. Oruro - Cochabamba
El autobús La Paz- Oruro resultó ser una lechera. Mil paradas para recoger a otros tantos viajeros. Aquí las paradas se sitúan donde a cada uno le viene bien. Ronroneando, avanzamos por el paisaje del altiplano. Lomas redondeadas flanquean la meseta. Las hierbas de altura y algunos animales son los únicos signos de vida.
La llegada a Oruro acabó con la alegría por la llegada. Suciedad y cáos circulatorio nos dieron la bienvenida.
La enorme estatura de la Virgen del Socavón corona uno de los cerros que flanquean la ciudad. Desde allí, Oruro se desparrama por una llanura interminable y polvorienta. El lago Uro Uro y, más allá, el Poopó alivian la sequedad del ambiente. No hay más atractivos o centros de interés aquí. Las trancaderas de coches y furgonetas crean un ambiente irrespirable. Andar por las calles es una suerte de carrera de obtáculos sorteando puestos callejeros. Las mercancías se anuncian, se vocean, se ofrecen ante las narices de los transeúntes. Oruro es una ciudad no apta para asmáticos, ni para estómagos delicados. Ha sido para nosotros solo una etapa de transción hacia Cochabamba.
El autobús La Paz- Oruro resultó ser una lechera. Mil paradas para recoger a otros tantos viajeros. Aquí las paradas se sitúan donde a cada uno le viene bien. Ronroneando, avanzamos por el paisaje del altiplano. Lomas redondeadas flanquean la meseta. Las hierbas de altura y algunos animales son los únicos signos de vida.
La llegada a Oruro acabó con la alegría por la llegada. Suciedad y cáos circulatorio nos dieron la bienvenida.
La enorme estatura de la Virgen del Socavón corona uno de los cerros que flanquean la ciudad. Desde allí, Oruro se desparrama por una llanura interminable y polvorienta. El lago Uro Uro y, más allá, el Poopó alivian la sequedad del ambiente. No hay más atractivos o centros de interés aquí. Las trancaderas de coches y furgonetas crean un ambiente irrespirable. Andar por las calles es una suerte de carrera de obtáculos sorteando puestos callejeros. Las mercancías se anuncian, se vocean, se ofrecen ante las narices de los transeúntes. Oruro es una ciudad no apta para asmáticos, ni para estómagos delicados. Ha sido para nosotros solo una etapa de transción hacia Cochabamba.
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