martes, 12 de marzo de 2019

Etapa 1. La Paz

Una 1. La Paz

Tras la escalada en Bogotá, La Paz y El Alto nos recibieron de madrugada. Un mar de luces nos advirtió de nuestra llegada. Tras una noche de descanso cortó y mal aprovechado, el cambio horario y el soroche nos pasaron factura.
Nada mejor que un mirador para contemplan el paisaje urbano de esta no capital boliviana. El Killi Killi nos brindó la oportunidad de contemplar un paisaje urbano  en cuesta, tapizado de viviendas que se cuelgan de las laderas desafiando la gravedad. Los tejados de chapa de muchos barrios contrasta con el urbanismo más cuidado de Sopocachi, Obrajes o Calacoto.





Plaza Murillo



A La Paz hay conocerla con paso corto y sin prisas. Sus calles empinadas se cobran e aliento del viajero.

VISITA AL LAGO TITICACA  Y ASCENSIÓN AL MONTE CHACALTAYA

Con cierto retraso (como procede en Bolivia) os exponemos algunas reflexiones y datos acerca de estas dos actividades, ya pasadas, pero que resultaron muy interesantes.

La visita al Lago TITICACA supone una expedición de 150 kms. que en las condiciones de vías y vehículos a los que estamos acostumbrados los europeos sería un viaje de apenas una hora y media. Ese domingo nos enfrentamos por primera vez a lo que significa desplazarse en autobús por las carreteras bolivianas !Y nos quedan muchos kms. que hacer a lo largo de este país!
La primera sorpresa surge al atravesar la localidad de El Alto, una población que es continuación de La Paz y está situada a 4000 msnm. Con incredulidad comprobamos que la "autovía" por la que salimos de la capital atraviesa por el medio de la población y a lo largo de su recorrido se ha montado uno más de los innumerables mercadillos que se instalan diariamente en La Paz, en sus alrededores y en todo el país. La verdad es que vamos incubando la idea de que toda Bolivia es un inmenso mercadillo. El atasco, la atrapadera como dicen aquí, es monumental y supone una hora atravesar  3 o 4 kms.
Superada está primera incidencia, la ruta discurre por una carretera que en nada facilita el avance del bus. En un punto  determinado  aparecen las aguas del lago y nos acompañan durante bastante tiempo, hasta alcanzar el estrecho de Tiquina. El autobús, una vez desalojado, ha de ser ahora colocado en una barcaza para cruzar esta franja acuática del propio lago y de aproximadamente 400  MTS. de anchura. Los pasajeros cruzamos en una flotilla de pequeñas barcas con motor. Entre unas cosas y otras, en este caso la demora es de casi otra hora más. A partir de ahí queda ya despejado el camino hasta Copacabana, la principal localidad de la parte boliviana del TITICACA.
Ahora bien, una vez allí las incomodidades y duración del trayecto se desvanecen. Este lago, el más alto del mundo y con una superficie de 8500 kms. cuadrados, es una auténtica maravilla  natural que como tantas otras empieza a estar amenazado por el cambio climático que provoca la desaparición de la mayor parte de los glaciares próximos, autenticos refrigeradores del entorno para mantener el equilibrio del ecosistema.
Tras la visita a la iglesia de la localidad que, por cierto, celebraba el final del carnaval, jubilosamente, nos dirigimos a almorzar. Inmediatamente corrimos para embarcar hacia la Isla del Sol. La travesía es fantástica y además el día acompañaba. Allí iniciamos una caminat de unos 45 minutos ascendiendo hasta la parte alta de la isla. Durante la travesía pudimos disfrutar de una magnífica panorámica de la parte sur del lago y del resto de las islas salpicadas por superficie hasta donde alcanza la vista. La guía, una muchacha simpática y despierta, nos explicó el sentido de las ruinas incas que íbamos encontrando, observamos rebaños de llamas y disfrutamos de una auténtica representación de leyendas por parte de Daily (la guía) que giraban en torno al lago y la mitología incaica... Fue una jornada inolvidable.
Por cierto, esta opacabana es anterior a su homónima brasileira.


                                                 ASCENSIÓN AL MONTE CHACALTAYA






El tráfico de mini buses es intenso y el ambiente según qué zonas se torna irrespirable y, sin embargo, sería imposible imaginarla sin transporte. 
La última y mejor aportación del estado boliviano ha sido la creación de una red de telesféricos que conectan los distintos distritos de la ciudad. Tres bolivianos por trayecto, apenas cuarenta céntimos de euro, sirven para contemplar este paisaje imposible.





















1 comentario:

  1. Qué bien que seas nuestros ojos y nos muestres cosas tan bonitas. Besos.

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